Los leopardos afganos, más amenazados que nunca 

A pesar de la prohibición total de la caza y comercio de leopardos afganos, por el escaso número de ejemplares que existen en la actualidad, sus pieles se venden sin ningún problema en los bazares de la capital del país. Muchos de quienes adquieren este tipo de “recuerdos” son turistas.

Los llamados leopardos de nieve han sobrevivido a duras penas a tres décadas de guerra en el país y la merma de su población llevó al gobierno a prohibir su caza en 2002. Sin embargo, parece que su mayor amenaza ahora son los extranjeros que se desplazan hasta Afganistán para colaborar en la reconstrucción del país. Y es que sus pieles pueden verse en las bases militares internacionales o adquirirse, como decíamos en los comercios turísticos de Kabul.

Los leopardos afganos, más amenazados que nunca

La piel de un leopardo puede llegar a venderse por 2.500 euros, una cantidad más que suculenta para una población extremadamente empobrecida que no duda en saltarse la ley y matar ejemplares de ésta y otras especies protegidas, de forma ilegal, para conseguir dinero. Sin embargo, el precio de la piel varía según los disparos que ha recibido el animal. Si se han necesitado varios, la pieza queda muy deteriorada y su precio baja considerablemente.

Las multas por violar la normativa pueden llegar a ser mucho más elevadas. Por ejemplo, si alguien es detenido en la frontera de Estados Unidos por intentar entrar con una piel de Leonardo de nieve –especie considerada al borde de la extinción por la Convención sobre Tráfico de Especies Amenazadas (CITES)-, podría ser condenado a pagar 100.000 dólares y a pasar un año en prisión.