Ejemplar de tigre en cautividad 

La falta de suelo para construir en la capital filipina, hasta hace poco, parecía afectar solamente a aquellos que querían comprarse una casa. Ahora, los problemas que están sufriendo algunos de los animales que habitan el zoológico de Manila, han descubierto que éstos viven en unas condiciones nada adecuadas para su salud, tanto física como psíquica.

Los habitantes del zoo, que sufren la contaminación de la gran cantidad de vehículos que circulan cada día por las calles adyacentes a las instalaciones, carecen de espacios de esparcimiento. Tan solo disponen de habitáculos escasos y sin vegetación, algo que contrasta con las áreas destinadas a los visitantes, que destacan por su frondosidad.

A pesar de que el veterinario jefe del centro, Agerico Sebastián, asegura que la falta de espacio no repercute en los animales, siempre que se le provea de alimentación y las condiciones necesarias para su bienestar, lo cierto es que muchos animales están siendo sometidos a diferentes terapias y muchos zoológicos de todo el mundo se han negado a proporcionar nuevos ejemplares a este parque por la deplorables condiciones en las que viven sus ejemplares.

Ejemplar de cocodrilo en cautividad

Hace unos meses, la elefanta Mali, comenzó a pasear de forma nerviosa y balanceando la cabeza extrañamente. Ambos comportamientos son síntomas se zoocosis, una enfermedad que afecta a los animales en cautividad y que puede llevar a que el propio animal se mutile. Aunque aún no se ha llegado a este extremo, el confinamiento de Mali a un patio de poco más de 15 metros cuadrados ausente de vegetación, no parece augurar otro desenlace. Más si tenemos en cuenta que la única terapia que recibe es una guía de teléfonos en el suelo, con cacahuetes y semillas de girasol que debe buscar entre las hojas.

No menos decadentes son las instalaciones de la orangután Sisi, que dispone de una jaula de cinto metros de ancho por diez de alto, con una escalera y un neumático, y a la que cubren la comida con una capa de hielo para que, al tener que escarbar, se mitigue su estrés. En el caso de los macacos, deben compartir jaulas de tres metros cuadrados, mientras que los cocodrilos duermen amontonados en sus estanques.

Cada año, casi un millón y medio de personas visita el zoo de Manila, que alberga a 30 especies diferentes de mamíferos (cebras, tigres, macacos, hipopótamos…), 63 de reptiles (cobras, iguanas, cocodrilos…) y 13 de aves.