Descomunal nido de cotorra 

La amenaza de los destrozos causados por la caída de los nidos de cotorra han sustituido, como principal molestia, al ruido que emiten estas aves.

Estos nidos son comunales ya que no sólo viene una pareja para dormir o criar sino que van creciendo como un edificio y se ha detectado incluso que algún nido puede llegar a pesar hasta unos 100 kilos. Algunos nidos están construidos hasta con unas 20.000 pequeñas ramas y con 30 cámaras, es decir, pequeños nidos dentro de una gran nido“, explica Joan Carles Senar, jefe de Investigación del Museu de Ciències Naturals.

Las ráfagas de viento y los pesados nidos forman una combinación que puede hacer que la palmera se rompa, tal y conforme sucedió en la Avda. Diagonal de Barcelona en días pasados.

Estas aves tienen marcada preferencia por las palmeras; al no haber muchas las colonias explotan lugares nuevos como pinos, plataneros o estructuras urbanas como las farolas.

Más riesgo tienen los plataneros ya que los nidos no se colocan en el centro como en el caso de las palmeras sino en las puntas de las ramas y se pueden caer en medio de la calzada donde circulan los vehículos; es un riesgo que hay que evitar pero es difícil de prevenir”, comenta Senar; las cotorras también son una amenaza para otros árboles y para los ciudadanos.

Las cotorras se concentran en el Parc de la Ciutadella y en los alrededores por el número de palmeras que allí se concentran. Su población va en aumento y en 2007 el censo de aves daba unas cifras de 2.000 ejemplares de esta especie; se puede duplicar cada ocho años.