No es bien visto por los ojos de la Iglesia, pero,… Jesús un vecino de Vigo está empeñado en acudir a misa, al igual que al resto de los sitios donde él va, con su mascota, el perrito Chester, ya que no tiene con quien dejarlo.
El Obispado de Vigo, sobre el asunto, dice que no es que exista prohibición, es más que una costumbre el que los animales no entren a la iglesia; en las parroquias rurales existen unas rejas para impedir el acceso de los animales.
El Párroco de Fátima por su lado declara que si se dejase entrar a las mascotas de los feligreses, cada cual llevaría consigo su mascota, rompiendo el silencio y la tranquilidad, precisos para las celebraciones religiosas.
Por su parte Jesús declara que su perro no ladra ni molesta a nadie y si la iglesia es la casa de Dios, nadie tendría que ponerle impedimentos a Chester. En una parroquia vecina, la de San Pablo, no le han puesto pegas y el animal es objeto de caricias y se le considera como uno más.
Civilmente, según un decreto de 1998, se prohíbe la entrada de animales domésticos de compañía a los locales donde se celebren actuaciones culturales, deportivas o espectáculos públicos, salvo los perros guía; también se prohíbe el acceso en los establecimientos de almacén, transporte o manipulación de alimentos o comidas.
El Concello de Vigo tiene, además de la reglamentación general de 1998, una ordenanza que completa las disposiciones referentes a los animales domésticos y su acceso a lugares públicos.







Soy dueña de una perrita ShizTzu que pesa 4 kg. La llevo a todas partes, a todas partes donde puedo llevarla. A misa, no sólo no debe estar permitido sino que es de sentido común no llevar el perro a la iglesia. ¿La entra a los comercios cuando vá a la compra, a la cafetería cuándo vá a tomar un café, al cine…?. Por mucho amor que le tengamos a nuestra mascota, hemos de reconocer que existen ciertas limitaciones, se deja en casa o no se vá a donde ella no pueda entrar. !CAE DE CAJÓN CABALLERO!.
Un saludo.