El proyecto trataba de devolver a los osos hormigueros a su hábitat natural

Tras dos años de rehabilitación y readaptación, cuatro osos hormigueros que eran mantenidos como mascotas se liberaron en su hábitat natural, en el Bioparque de Los Ocarros. En todo el proceso intervinieron la Corporación Ambiental Cormacarena, el Bioparque Los Ocarros de Villacencio, la Universidad Distrital y la finca Guaicaramo.

El primer paso fue el aislamiento de los animales para que se alejasen de la presencia humana; para eso los tuvieron en Los Ocarros. Se les adecuó un sitio para que pudieran estar solos y supiesen buscar alimento. Para ello se les dejaban termiteros que tenían que romper por sí solos para alimentarse o cortezas de árbol para que escarbasen.

Durante los dos años no hubo variación alguna de dieta; una vez que los animales aprendieron a conseguir alimento se “preliberaron” en la finca Guaicaramo de Barranca de Upía.

Uno de los osos hormigueros en su estancia en el Bioparque de los Ocarros

Se les encerró de nuevo para evaluarlos y cuando se consideró que eran aptos para su supervivencia en el medio, se les abrieron las puertas. Un oso hormiguero escapó en esta fase y no se le pudo localizar.

Antes de su liberación total se les dotó de un aparato de telemetría para su rastreo durante dos meses por un sistema de ondas y GPS. Al verificarse que los animales podían subsistir y defenderse en su hábitat natural, se dio por terminado el proyecto.