Criaderos de gallos de pelea

Dos criadores de gallos de pelea relatan los entresijos de su actividadNo nos escondemos. Si una persona recién llegada tiene interés en ver peleas de gallos, no le costará mucho averiguar dónde se hacen, pero tenemos que ser discretos porque nos sentimos muy perseguidos”.

Consideran la cria de gallos de pelea y las peleas entre ellosuna afición tan normal como cualquier otra, que hace menos daño que la caza, por ejemplo”; ambos opinan que a pesar de estar más perseguidas que nunca, en la actualidad hay más criadores de gallos de pelea que nunca. “Hoy en día hay en Mallorca más de cien criadores, que tienen en total unos 20.000 gallos de pelea, manifiesta uno de ellos.

Las peleas de gallos han cobrado especial interés tras la intervención de la Guardia Civil en un reñidero de Ariany donde se congregaron 120 personas. “Lo más probable ahora es que no se hagan peleas en un par de semanas, pero luego se volverán a organizar, aunque sean más clandestinas, en una caseta de campo o en una cochería“, comenta un criador.

Estos animales tienen el instinto de pelear desde que son polluelos, está en su naturaleza, y nosotros los tenemos muy bien cuidados”, se defiende un aficionado de la acusación de maltrato animal.

Otro criador de gallos de pelea, que lleva haciéndolo en los últimos 40 años, afirma “Aquí legal no ha sido nunca, pero antes estaba tolerado. Antes era normal que hubiera peleas en Palma, en el reñidero Can Beta, que estaba en General Riera. De allí pasó a La Soledat. Pero había riñas de gallos en muchos pueblos: Manacor, Muro, Sant Jordi, Llucmajor, Inca… y el principal era Alaró”.

En Mallorca los aficionados a las peleas de gallos son unas doscientas personas, el público que cada semana se reunía en el reñidero de Ariany, un establecimiento acondicionado que abrió hace un mes. Estos aficionados suelen viajar a la península, sobre todo a Andalucía, donde hay más de cincuenta reñideros con gran capacidad de público.

Lo máximo que se pueden apostar en una prueba son cincuenta euros”.

Sobre las apuestas de las peleas de gallos se asegura “Lo normal es que quienes apuestan sean los propios criadores, pero en ningún caso se juegan las barbaridades de dinero que se han comentado. Lo máximo que se pueden apostar en una prueba son cincuenta euros”.

Los dos criadores creen que nadie se mete en esta actividad dinero porque los animales precisan mucha dedicación Hay que cuidar mucho la comida, pero luego tienes que hacerle caminar durante diez minutos diarios, ponerle paja para que rasque y coja musculatura, hacerle saltar. Es como el entrenamiento de un boxeador”.

Los parecidos al boxeo incluye la figura de los sparrings, que aquí se llaman monos; en este caso son los gallos más débiles los usados para que los más fuertes practiquen para conseguir que se crezcan, cojan confianza y peleen mejor.

Se cuida mucho los espolones, recortándose y se afilan. Se pueden sustituir incluso por el de un gallo muerto si se pierden en una pelea, pero no se usan espolones de metal como se hace en Sudamérica.

El reñidero de Ariany tenía foso acondicionado, rodeado de sillas para el público y un bar. Todos los sábados se reunían unas doscientas personas y se realizaban cinco o seis peleas; su duración de unos veinte minutos a media hora; cuando uno de los animales deja de luchar y toca el pecho en tierra o huye se le llama gallina.

Un buen gallo de pelea se puede vender por 300 euros,

Existe el final de la pelea en tablas. Se separan los gallos y se les cura las heridas. Si alguno está en mal estado puede acabar en la cazuela. Tras la intervención de la Guardia Civil sólo se piensa que habrá un atraso en las peleas y que estas seguirán en breve. “Lo más probable es que se hagan en sitios clandestinos, como una cochería o una casa de campo, pero en un par de semanas volverá a haber”.

Es normal que se puedan producir robos de gallos de pelea “Un buen gallo de pelea se puede vender por 300 euros, y los de Mallorca están considerados de los mejores. Por eso muchos de los que se roban aquí luego se llevan a la península”.