La soledad que aqueja a parte de los residentes se ve mitigada con la ocupación en diversas labores de atención a Norman; el darle de comer, pasearle o el cepillado es un estímulo importante.

La Residencia de Mayores Victoria Enea en el barrio donostiarra de Intxaurrondo acoge a un jubilado muy especial Norman, quien con los huéspedes de la residencia viven la edad dorada en esta Residencia de la Tercera Edad.

Durante 11 años Norman, este precioso Golden Retriever ha sido el lazarillo de diversos invidentes gracias al entrenamiento que tuvo en la Fundación Once del Perro Guía. Ahora llegado el momento de su descanso dará compañía a los ancianos de la residencia Victoria Enea. Norman forma parte de la iniciativa de “perros jubilados” para aprovechar en labores de acompañamiento de mayores los casos de perros guías que han tenido una ardua labor durante toda su existencia y una preparación muy específica a tal efecto.

Para la dirección de la Residencia es muy importante la presencia del animal para las labores de estimulación cognitiva y física que se llevan a cabo en la residencia

Para la dirección de la Residencia es muy importante la presencia del animal para las labores de estimulación cognitiva y física que se llevan a cabo en la residencia, como ejercicios de activación física o de orientación espacio temporal.

La soledad que aqueja a parte de los residentes se ve mitigada con la ocupación en diversas labores de atención a Norman; el darle de comer, pasearle o el cepillado es un estímulo importante.

La Fundación del Perro Guía donó el primero de estos perros en 2006 a la Residencia de San Antonio en Guadalajara y otros dos perros al Centro de Inserción Social Pedro Dorado Montero, donde intervienen activamente en programas de inserción social.

Cuando se penso en la Residencia Victoria Enea los responsables de la misma vieron en esta iniciativa un buen complemento para los cuidados de sus residentes y aceptaron sin dudas a Norman. Los residentes lo agradecen porque el perro da mucho cariño; los residentes le hablan, le hacen caricias, le sonrien,…

Durante 11 años Norman, este precioso Golden Retriever ha sido el lazarillo de diversos invidentes gracias al entrenamiento que tuvo en la Fundación Once del Perro Guía.

Mari Paz la residente que más está volcada en los cuidados de Norman confiesa que desde que está con ellos pasea más ya que lo saca con frecuencia al jardín a pasear.

Norman es un perro obediente que demuestra su condición de perro guía obedeciendo las órdenes que recibe. El perro despierta la sonrisa a su paso y es el primero en darle la bienvenida a quien accede a la residencia; quiere por igual a los residentes como a los cuidadores del centro; nadie duda en que Norman se ha convertido en el mejor compañero.