Estados Unidos solo legisló parcialmente al respecto a través de una Ley (Chimp Act) aprobada en 2000 por la administración Clinton

En 2005 se secuenció el genoma humano del chimpancé, revelando el hallazgo que se comparte el 96% del material genético con el de los humanos; algunos grupos de defensa de los derechos de los animales pensaron que a partir de ahí se dejaría de experimentar con simios, como los casos de Reino Unido o Nueva Zelanda.

Sin embargo, Estados Unidos solo legisló parcialmente al respecto a través de una Ley (Chimp Act) aprobada en 2000 por la administración Clinton, que prohibía la eutanasia de estos animales y suponía la creación de una red nacional de santuarios para que los chimpancés no útiles para la investigación tuviesen un final digno a sus vidas.

El eterno dilema de la experimentación con simios

No obstante, las presiones de laboratorios y farmacéuticas lograron una enmienda a la misma ley para permitir algunos vacíos legales que pudieran recuperar a estos chimpancés para la investigación si el santuario en el que vivían fuese público o recibiesen subvención estatal, incluyéndose en algunos casos, incluso, santuarios que eran privados también; de esta forma algunos de estos chimpancés han regresado a la tortura del laboratorio para pasar sus últimos días como campo de experimentación.

La Administración Bush ha sido más vehemente y ha prohibido, esperemos que de forma definitiva, el que los chimpancés retirados en los santuarios puedan regresar al campo de la investigación. Esta medida puede ser positiva por un lado, desde el punto de vista que parece claro y definitivo que los santuarios serán permanentes y definitivos; sin embargo por otro lado, puede que las compañías y laboratorios aguanten durante más tiempo y en peores condiciones a los chimpancés en sus investigaciones ya que tendrán la certeza de que nunca regresaran.

chimpance.gif

Un miedo que se puede apoyar en la decisión de mayo de 2007 del Centro Nacional de Recursos e Investigaciones (NCRR) de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos referente a que dejarían de criar chimpancés para experimentos médicos, motivada según la prensa en razones financieras. Según el NCRR los chimpancés pueden vivir hasta 50 años en cautividad, por lo que supone que un cuidado de calidad para estos animales implica un gasto que supera los 500.000 dólares anuales.

Los investigadores sin embargo ven en peligro un fundamento para la investigación neurológica, oncológica, de terapias y vacunas contra la hepatitis B, la polio, el sarampión o el sida. En la actualidad puede haber unos 1.000 chimpancés en los laboratorios norteamericanos.