Ana María y Xua, su perra guía

Los perros guías son una ayuda de movilidad importantísima para las personas invidentes y el tenerlos no es fácil de conseguir. Son lazarillos que se encargan de ser los ojos de sus dueños para todo lo que necesiten.

Este año, alrededor de ochenta nuevos perros guías han salido de la Escuela de la Fundación del Perro Guía de la ONCE en Madrid en dirección a todos los rincones de España; la espera para tener uno oscila entre los uno y tres años. El coste medio de la crianza, mantenimiento y entrenamiento es de unos 28.000 euros por los tres años.

De forma previa, en el primer año de vida del animal, el perro guía convivirá con una familia adoptiva seleccionada por la ONCE entre las interesadas y que vivan en Madrid o provincias limítrofes.

Como consecuencia de la demanda creciente de perros guía la ONCE se ha visto obligada a cambiar los procedimientos de concesión, para agilizar y aumentar la cantidad de perros guía que se entregarán a los discapacitados visuales en el futuro.

Buscando la experiencia de una invidente, encontramos el caso de Ana María Bravo, que lleva cinco años con Xua, perra labrador, con la que recorre cada día las calles salmantinas.

Para Ana María Xua le da seguridad y libertad; es lo más parecido a ver. De profesión fisioterapeuta y con un niño de cuatro años, le resultaría difícil pensar en su vida sin Xua; todos días, por ejemplo, Xua la acompaña al colegio a recoger a su hijo.

En ocasiones se le presentan situaciones algo complicadas; Xua está educada pero el instinto es el instinto cuando se le acerca otro perro. También los dueños de otros perros se acercan sorprendidos por el atractivo del animal y acercando sus mascotas a Xua.

Alguna vez se ha encontrado con problemas al entrar en un comercio o coger un taxi; Ana María recuerda que alguna vez ha llamado a un taxi y al verla se ha marchado.

Fuente: 20minutos.es