Lun 17 Dic 2007
Las mordeduras del perro son las más habituales entre las producidas por los animales, aproximadamente un 90%, siendo lo habitual que le ocurran a los dueños de los canes, por los propios animales, que por perros vagabundos.
Los niños entre los 5 o 9 años suelen ser el grupo de edad más afectado, siendo más afectados los chavales por su menor tamaño corporal y porque, en su desconocimiento, suelen provocar acciones o conductas que pueden traer la agresión del animal.
Como primera medida se deberá de lavar con abundante agua y jabón la zona de la herida para eliminar el virus de la rabia. En heridas profundas y lacerantes, con más de 8 horas de evolución y en pacientes de riesgo (diabéticos e inmunodeprimidos), la posibilidad de que ocurra una infección esta entre el 15 o 20%. Si la herida ha afectado a algún tendón o articulación, se ha producido una infección sistémica o si se precisa cirugía reparadora, se deberán hospitalizar a las personas afectadas.
A pesar de ser la rabia en humanos una afección cada vez más escasa, este tipo de incidencias se ha de comunicar de manera obligatoria. Se cree que las posibles mordeduras de los murciélagos si podrían tener más posibilidad de transmitir la rabia que la de los perros.
Si el animal que ha mordido al humano es conocido y está al tanto de su vacunación antirrábica, lo que procede es la observación del animal y no hará falta la vacunación al humano.
Si el perro tuviese un comportamiento con cambio de conducta (excitación, agresividad, inquietud) fotofobia, dificultad para tragar, temblores, alteración motora o postración, se deberá de sacrificar al animal e instaurar la vacunación correspondiente y la inmunoglobulina hiperinmune del humano afectado por la mordedura.
Como medidas de prevención se pueden tener en cuenta las siguientes:
-Sugerencia de no elegir como mascotas a las razas agresivas.
-Tener al animal en un espacio adecuado y que pasee diariamente.
-Enseñar al perro una conducta de sumisión y no de agresividad.
-Enseñar a los niños que no molesten a las mascotas cuando comen, duermen o cuidan de sus cachorros. Es recomendable que el niño evite el contacto directo con la cara del niño y que cuando esté con el perro, haya un adulto presente.
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