Ejemplar de perro de raza boxer

Ambos, residentes en Horcajo de la Sierra (Madrid), donde fue hallado el cadáver del perro, de raza boxer, tienen 18 años y habían gestionado su adopción a través de la asociación Nueva Vida.

Fueron unos vecinos quienes encontraron el cadáver del animal, cuando paseaban por un camino cercano al cementerio de la localidad. En el cuerpo del mismo se apreciaban una decena de heridas por arma blanca, que posiblemente hicieron que muriese desangrado, mientras que presentaba la boca atada a un trapo y un palo, a modo de mordaza.
Roqui –así era como se llamaba- había sido abandonado este verano, con apenas seis meses, por una familia que probablemente lo había comprado como regalo de Navidad y se deshizo de él al llegar las vacaciones. Posteriormente, la asociación Nueva Vida lo acogió e intentó buscar para él un buen hogar.

El Seprona, avisado por los vecinos, recogió el cuerpo de Roqui e inició una investigación que les llevó a descubrir el nombre de sus nuevos dueños, a los que tomaron declaración. Tras hallar indicios suficientes de la comisión de un delito, procedieron a la imputación de los hechos. De ser condenados, ambos tendrían que hacer frente a una multa, castigo que se antoja pequeño si tenemos en cuenta el sufrimiento que causaron al animal antes de su muerte.

Parece que la suerte no estuvo de parte del pequeño boxer en su corta vida. Tras ser abandonado por su primera familia, fue adoptado por otra que, al carecer de espacio y tiempo suficiente, decidieron devolverlo. En declaraciones a La Razón, la responsable de Nueva Vida, Minerva Gutiérrez, aseguraba que la pareja se interesó por Roqui, “vinieron a verlo, pasearon con él y no despertaron ninguna sospecha, parecían gente normal”, aunque posteriormente no remitieron el contrato de adopción firmado, tal y como habían acordado.