Comportamiento en los enjambres 

Así lo han descubierto científicos británicos y norteamericanos, tras la observación de varias especies. La información obtenida se pretende aplicar en el campo de la robótica, para la programación de agrupaciones de robots, que podrían llevar a cabo labores de recogida de información en lugares peligrosos con mayor eficacia. Comportamientos similares también podrían darse en los seres humanos.

Muchas veces hemos observado la precisión con la que vuelan varios pájaros, creando formas perfectas, la manera en la que desfilan las hormigas en busca de alimento o la forma de revolotear de algún grupo de insectos. Estos comportamientos casi sincronizados han sido explicados mediante la creación de modelos informáticos aplicados a diversas especies, tras observar detenidamente su comportamiento.

Las hormigas trabajan en equipo a la perfección.

Las conclusiones del estudio llevado a cabo por Ian D. Couzin, revelan que son leyes simples las que permiten a los miembros de un grupo tomar decisiones y moverse como si se tratara de un solo individuo. Estas actitudes conllevan un alto nivel de evolución en la convivencia en ellas la química y la voluntad de cada individuo juegan un papel muy importante en la formación de una especie de “cerebro colectivo”, algo así como una inteligencia de grupo que ha podido observarse en diferentes especies.

Couzin ha estudiado en Panamá a las llamadas hormigas devastadoras, que son capaces de sortear un hundimiento en el suelo creando puentes con sus propios cuerpos. Tras filmar sus movimientos, analizaron en laboratorio a 226 individuos y descubrieron que los modelos informáticos que habían creado podían predecir su comportamiento, cuyo fin es avanzar lo más rápido posible.

En el caso de los enjambres, han conseguido reflejar el flujo de información que se produce, necesario dado que cada individuo debe elegir entre permanecer en el grupo o seguir la dirección deseada. Son los líderes quienes dirigen a los individuos en una dirección, creando una tendencia en el movimiento del grupo, que termina eligiendo el consenso y escogiendo la dirección de la mayoría.

La inteligencia de grupo se da en muchas especies.

Los científicos aseguran que este desarrollo del trabajo “en equipo” se debe a la obtención de un beneficio, normalmente nutricional, ya que las decisiones tomadas suelen indicar dónde ir, si bien también se aprecian en conductas de evasión, como la huida conjunta de los depredadores.

En el caso de los seres humanos, mediante un experimento Couzin y sus colaboradores han descubierto que una minoría informada puede guiar a otros individuos en un mismo grupo hacia un objetivo, sin utilizar la comunicación verbal o señales específicas. La posición de la que parten los individuos que componen esa minoría es privilegiada, lo que permite influenciar el movimiento del grupo. Según aseguran, este descubrimiento podría ser aplicado en el campo del control de masas y en la planificación de evacuaciones con carácter urgente.