Bucefalo y Alejandro Magno

Lo recibió como regalo del Rey Filipo Alejandro Magno cuando tenía 13 años. De color negro, pero inmanejable, Alejandro logró domarlo con sabiduría y paciencia sin usar la fuerza, convirtiéndose así esta gran animal en el compañero y fiel aliado de batallas sin perder combate alguno.

La raza de Bucéfalo (“cabeza de buey”) no se ha sabido con exactitud, pero se sospecha de su origen oriental. Un caballo de frente ancha con una estrella blanca, perfil ligeramente cóncavo y de no excesiva alzada.

La larga lista de batallas y conquistas de Alejandro las realizó montando a Bucéfalo, ahora bien, los largos desplazamientos en caravana los recorría Alejandro andando o corriendo para estar en forma.

Alejandro fue un gran cuidador de su caballo. Nunca se acostaba sin tener la seguridad del buen cuidado, alimentación y descanso idóneo de su caballo. Estos cuidados explican la longevidad de Bucéfalo que llegó a vivir 30 años.

De naturaleza resistente y muy rápido, Bucéfalo se adaptaba perfectamente a la labor de ser el caballo de un gran personaje histórico. Con una gran doma, entraba en batalla cuerpo a cuerpo con Alejandro y la compenetración entre ambos era admirable.

Bucéfalo conocía bien a Alejandro. Relinchaba cuando le oía, y éste le acogía con caricias al llegar y le obsequiaba con manzanas.

Cuando se le acercaba el final, Bucéfalo empezó a tener su respiración difícil y tiene que tumbarse, presagio de una muerte más que segura. Alejandro le despide con dolor y llanto y fundó una ciudad a la que llamó, en honor a su caballo, Bucefalia.

Fuente: masdecaballos.com