
El adiestramiento deberá empezar sólo llegar el cachorro a casa; para lograr el éxito deseado se deberán de manejar los elementos más importantes del aprendizaje: el reflejo condicionado, paciencia, constancia y elogios.
Los estímulos positivos o agradables que usaremos con el cachorro serán caricias, juegos, tono de voz dulce; por otro lado los estímulos negativos o agradables se usarán con un tono de voz duro (sin gritar) y tirones de la correa secos y contundentes.
Absolutamente prohibido amenazar o castigar físicamente al animal en el proceso de enseñanza.
Aproximadamente seis veces al día el cachorro hará sus deposiciones, se le enseñará dónde y cuando. El cuándo más apropiado y natural será después de sus comidas, animándolo y elogiándolo cuando lo haga. Habrá que acercar al cachorro sólo verlo dar vueltas y husmear al sitio que se haya elegido para tal menester; si se tiene jardín, en el sitio que se elija puede ser un lugar muy apropiado para ello, enseñándole a su vez el sitio exacto y que no lo haga por todo el jardín.
Ser paciente y comprensivo ante los errores del animal. No restregar excrementos contra la nariz del animal ni pegarle. Si coge algo que no debe, decirle enérgicamente “NO” y entregarle un juguete o pelota diciéndole “SI”.
Las sesiones para adiestrar al animal serán amenas y cortas pero frecuentes, de 10 a 15 minutos diarios, tres veces al día, preferentemente antes de comer.
El inglés es el idioma más usado para las frases cortas; sin embargo el sonido de la voz y gestos serán los más decisivos, pudiendo inventarse, incluso, un lenguaje paralelo.
El perro se concentra sólo por un breve período de tiempo, es prudente que la acción sea breve, la paciencia es la clave del éxito.
Fuente: foyel.com




