Gato acogido por ADANA

Si ocurre la desgracia del atropello de un animal lo normal es que, con indiferencia de la provincia en que nos encontremos, al final se recurra al teléfono de emergencias de ADANA, asociación privada formada por voluntarios que atienden a unos cien casos por año y no dan abasto.

ADANA nace en Badajoz hace nueve años para concienciar la población sobre el respeto a los animales y el fomento de las adopciones de perros y gatos abandonados. Sin embargo, en denuncia de su presidente Enrique Mendoza existe un total abandono de las responsabilidades de las administraciones públicas ya que recurren para la totalidad de servicios relacionados con los animales abandonados, incluso la retirada de los cadáveres de los que han sido atropellados.

ADANA se financia de las aportaciones de 450 socios, dedicando el 75% de su presupuesto a asistencias de perros o gatos heridos de los que ninguna administración se hace cargo, ni de su recogida ni de su rehabilitación posterior.

Mendoza insiste en que en la normativa sobre animales atropellados que no han fallecido en las vías públicas no recogen protocolo alguno a desarrollar por las administraciones. Sin olvidar el peligro ocasionado a los conductores por los atropellos a animales abandonados es importante, cifrándose en 20 el número de accidentes con víctimas humanas que se han producido en el 2006 en Badajoz.

Según el Ayuntamiento de Badajoz, hay un servicio de recogida de animales accidentados que atiende el personal de la perrera municipal, sin cuantificar el número de servicios semanales para esta tarea; tarea que siempre se realiza de lunes a viernes, solo en turno de mañana.

En el mes de junio aparecieron en una fuente del barrio de Cerro de Reyes un perro y un gato que estuvieron una semana hasta que un operario municipal informo a Adana, quienes tuvieron que convencer a los bomberos para que sacasen de allí los cadáveres.

Enrique Mendoza tiene claro que la competencia legal de estos casos es de las autoridades y no de una asociación privada como ADANA, lo que hacen es demostrable y cuantificable, debiendo, según reitera Mendoza, colaborar las Administraciones económicamente en estos casos y no inhibirse en asuntos que se sabe que ocurren.

Fuente: hoy.es